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CHOCOLATE, HERENCIA, POLANCO

Una Historia de Chocolate de Casi un Siglo

Turin ha hecho chocolate en México desde la década de 1920, cuando el nombre mismo era un guiño a la ciudad italiana famosa por convertir el cacao en algo más cercano al arte que al dulce. Lo que empezó como pequeños lotes de barras envueltas a mano se convirtió en una de las casas de chocolate más reconocidas del país, del tipo de marca que aparece en los recuerdos de infancia mucho antes de que a nadie le importe de dónde viene en realidad. La tienda de Polanco carga esa historia de forma abierta, con empaques vintage exhibidos y fotografías antiguas que trazan a la marca desde sus primeros años hasta los anaqueles que ves hoy. Entrar se siente menos como llegar a una tienda y más como meterse a un archivo que además huele a cacao.

Cien años de chocolate a los que pueden saboreal la historia.

Más Que un Lugar Para Comprar Chocolate

Turin Experience se pensó para recorrerse, no solo para comprar en ella. Hay barras de degustación donde el personal te explica la diferencia entre una trufa oscura y una barra de chocolate de leche igual que un sommelier hablaría de vino, y pequeñas estaciones donde puedes ver el chocolate siendo templado, vertido y envuelto en tiempo real.

La barra de degustación es donde termina la mayoría de la gente primero, probando sabores que jamás habrían elegido solos de un anaquel. Convierte lo que podría ser una compra de cinco minutos en una visita más lenta y deliberada, y casi todos salen habiendo comprado más de lo que planeaban.

Más allá de las barras, el espacio está pensado para quedarse, con áreas para sentarse hechas para acompañar un café o un chocolate caliente con lo que acabas de comprar. Es fácil pasar una hora aquí sin haberlo planeado, moviéndote del muro de historia a la barra de degustación y hasta una mesa tranquila en una esquina.

Ven Por el Chocolate, Quédate Por la Historia

Chocolate con una historia que vale la pena probar.

Turin Experience es una parada fácil de sumar a cualquier día si te hospedas en Red Sofa, lo bastante cerca de Polanco para incluirla en una tarde de caminar, y vale la pena visitarla incluso si crees que ya conoces la marca. Ve con hambre, y con tiempo de sobra, porque esta no es una chocolatería que se recorra a prisa.

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