REBELDE CON BUEN GUSTO
El rincón que nació siendo diferente
Malcriado llegó a Hipódromo Condesa como ese amigo que nadie esperaba pero todos terminaron amando. Nació con la intención de romper las reglas del bar tradicional y apostar por una experiencia más honesta, más irreverente. En una colonia que ya de por sí respira creatividad y actitud, este lugar encontró su lugar natural. No tiene décadas de historia, pero sí tiene carácter suficiente para sentirse como un clásico del barrio desde el primer trago.
Algunos lugares tardan años en ganarse una personalidad, Malcriado ya llegó con la suya.
Un espacio que no pide permiso
Entrar a Malcriado es entrar a un lugar que claramente hizo lo que quiso. Y le quedó increíble.
La decoración mezcla elementos crudos con detalles que te hacen pensar que alguien con muy buen ojo los eligió uno por uno. Paredes con carácter, iluminación cálida que te hace ver bien en cualquier foto, y esa sensación de que el espacio fue diseñado para que te quieras quedar.
Tiene ese equilibrio raro entre descuidado y curado que tanto cuesta lograr. No es pretencioso, pero tampoco es accidental. Es el tipo de lugar donde el ambiente hace la mitad del trabajo y la otra mitad lo pone la gente que lo llena cada noche.
Tragos y bocados con actitud
La carta de Malcriado tiene la misma energía que el lugar: sin complicaciones, pero con criterio. Aquí no te van a aburrir.
Los cócteles son la estrella indiscutible están bien pensados, bien ejecutados y tienen nombres que ya te preparan para lo que viene. La cocina acompaña sin quedarse atrás, con botanas y platos para compartir que saben exactamente cuál es su papel: hacer que el trago sepa mejor. Todo está pensado para que la noche fluya sin que tengas que preocuparte por nada más que disfrutarlo.











